Islandia II - Mayo 2015 -


Ya prometimos en 2009, tras nuestro primer viaje a Islandia, que volveríamos, al menos para intentar ver puffins, así que ¡¡aquí estamos!!

¿Que si los hemos visto? Luego os lo contamos ;)

La idea inicial de este viaje-escapada es re-visitar algunas de las cosas que tanto nos gustaron en el primer viaje. Sólo tenemos una semana pero será suficiente.

De entrada, lo que nos echa un poco para atrás es el frío. Hemos decidido las fechas sin mirar mucho el histórico de temperaturas en esta época del año, confiando en que haría más o menos bueno, y días antes de iniciar el viaje nos hemos llevado una sorpresilla: por el día el termómetro no sube de 4-5 °C y las noches son más bien frías, con temperaturas bajo cero todas las noches... ¡¡¡y nosotros en tienda de campaña!!!

¡Será cuestión de apretarse bien para no dejar escapar el calor! :)

Venimos bien equipados: ropa de invierno, sacos de bajo cero, etc, así que no debería haber problema. En cualquier caso, tras echar un vistazo a las webcams de las diferentes regiones del país, hemos ido descartando posibles destinos porque muchas de las carreteras están aún cubiertas por la nieve.

¡¡Allá vamos!!

Nada más llegar al país, recogemos el coche de alquiler con tienda de campaña en el techo (esta vez vamos a probar una nueva modalidad) y salimos enseguida a ver cosas, que estamos muertos de ganas. Pasamos por el súper a hacer la compra para la semana y nos damos una vueltecilla por la península de Reikiavik. La capital no tiene mucho atractivo así que, para esta segunda visita, no pensamos pasar por ella.

Primer contacto con las fumarolas y ese característico olor a huevos podridos que nos trae tan buenos recuerdos :)




Se empieza a echar encima la noche así que decidimos parar a dormir en el primer sitio tranquilo que encontramos, un campo de lava; ventajas de viajar con la casita caracol.

Primera noche y primer encuentro con el frío que comentábamos antes. Una vez en el saco no hay problema pero para entrar y, sobre todo, para salir por las mañanas ha sido, digamos, "poco agradable". ¡Primera noche en el país, y nos ha nevado! ¡en pleno mayo!

La ventaja de venir en esta temporada es que las noches son ya muy cortas, entre tres horas y media y cuatro, y nunca llega a hacerse de noche del todo, siempre hay algo de claridad en el horizonte, lo que facilita las cosas si hay que seguir conduciendo, por ejemplo. Desventaja: para dormir hace falta un antifaz :)


Strokkur, en Geysir, es visita obligada


...y a continuación Gullfoss. ¡Mirad cómo está de hielo la cascada!




Una de las primeras impresiones que nos llevamos es que el turismo ha debido aumentar bastante en estos pocos años porque nos encontramos con que alrededor de las principales atracciones, como estos dos sitios que acabamos de ver, hay bastantes más instalaciones tipo cafeterías/tiendas de recuerdos o pasarelas de madera para que los turistas podamos visitar las cosas cómodamente. Un poco decepcionante porque siempre que hay un turismo masivo se acaba perdiendo la "pureza" de los lugares.

Seguimos ruta, hacia el sur, pasando por esta piscina de aguas termales (apetecible con el frío que hace, ¿eh?)


hasta llegar a la zona de Seljalandsfoss, donde nos quedamos a hacer noche. Ya no nos acordábamos de esta luz dorada tan bonita que hay en Islandia. Pena que los paisajes aún no están casi verdes; acaba de pasar el invierno (por mucho que los islandeses se empeñen en decirnos que "estamos a mitad de verano" o que "siempre que no estemos bajo una tormenta de nieve se puede decir que hace bueno") y las hierbas y los pastos están aún amarillentos, quemados por el frío.


¿Qué mejor que un baño caliente, en plena naturaleza, para reponerse del frío de la noche?


¡Otra vez aquí, Skógafoss!


Esta vez hemos pillado a los corderillos recién nacidos, todo guapos.


Vamos costeando, oteando los acantilados en busca de puffins pero no hay suerte. En el anterior viaje ya se nos habían ido y esta vez nos preguntamos si no habremos venido demasiado pronto. Los paisajes merecen la pena, de todas formas.






El cañón de Fjadrárgljúfur. Como veis hay restos de nieve por todos los lados y los colores de los paisajes son ocres en vez de verdes. Menos vistoso pero con encanto, igualmente.


Seguimos ruta hasta llegar a uno de nuestros lugares preferidos: Jökulsárlón.


Dormimos en los alrededores y por la mañanita, con el cielo bien azul, a disfrutar. Nos habríamos quedado toda la semana en este mágico lugar.


La otra vez ya explicamos la particularidad de esta maravilla de la naturaleza: los icebergs, que se desprenden de una de las lenguas del glaciar Vatnajökull, pueden permanecer durante meses dando vueltas en el lago, flotando, hasta que ayudados por las mareas salen al mar, que los empuja de vuelta hacia la orilla, donde acabarán derritiéndose. A un lado de la ring road tenemos el lago, lleno de icebers, y al otro la playa, con un reguero de "esculturas" heladas. La configuración del lago, el más profundo de Islandia, que permite la entrada de las mareas, favorece el desprendimiento de los icebers del frente del glaciar; por otro lado, el aumento progresivo de las temperaturas hace que el tamaño del lago (que se ha cuadriplicado desde la década de los 70) esté creciendo rápidamente. Uno de los principales atractivos del país, sin lugar a dudas.











Repetimos pose :)


Golominas (casi) polares :)


Como hemos comentado, parece que el Este está un poco menos practicable por el frío, así que decidimos que Jökulsárlón es el punto más alejado que vamos a visitar esta vez. Hay un montón de cosas súper interesantes que merecería la pena ver pero, teniendo en cuenta, además, que sólo tenemos una semana decidimos dar media vuelta.

Vatnajökull es impresionante...


El glaciar Svínafellsjökull, sobre el que pudimos pasearnos la otra vez, esta vez sólo de pasada.




Seguimos ruta...



decidimos visitar las islas Vestman, por hacer algo diferente, y...


...¡fíjate a quién nos hemos encontrado, apostados, observándonos desde los acantilados! ¡Por fin!

Se supone que las islas Vestman albergan la colonia de puffins más grande de Islandia pero parece que durante los últimos años su número está decayendo considerablemente por falta de alimento. Los bancos de peces se han desplazado por el cambio de las corrientes (¿culpa del cambio climático?) lo que hace que los puffins sean cada vez más escasos por estos lares.

Dejamos atrás las islas Vestman y seguimos carretera, con alguna que otra paradilla, hacia el noroeste...









...donde tenemos ocasión de observar un grupo de focas


...bastante curiosas, por cierto. No sabemos muy bien quién observaba a quién (llegamos a contar hasta 20 focas sacando la cabeza del agua para vernos).







El país del arcoíris :)



Otro de los hoteles 5 cinco estrellas que elegimos para pasar la noche.





¿Y qué mejor, para empezar el día, que un jacuzzi al aire libre con vistas a la montaña? Hmmm...



No pudimos resistir la tentación de dar una golosina a los caballos.



Ya en el camino de vuelta, decidimos visitar los acantilados de la península de Snaefellsnes...



...donde nuestra paciencia, gracias al trabajo de nuestra incansable oteadora...



...se vio recompensada con el avistamiento de un grupo de orcas que cazaba mar adentro :)





El contacto con los puffins ha sido fugaz pero, bueno, ya podemos decir que los hemos visto :)

Por otro lado, hemos disfrutado muchísimo de la cantidad y variedad de aves migratorias que acaban de llegar para pasar el verano en el país, como podéis ver a continuación.


Para acabar, desde este blog queríamos hacer un llamamiento a todos aquellos que hayáis llegado hasta aquí buscando información para un próximo viaje. Antes hemos comentado que parece que el turismo está aumentando considerablemente en Islandia y que las consecuencias en el entorno natural se están empezando a notar.

Queríamos pediros que seáis conscientes del entorno tan delicado que vais a visitar y que hagáis todo lo posible por preservar la pureza natural de este país.

Por favor, no echéis monedas en ríos, fuentes de agua caliente, volcanes, etc (sí, lo hemos visto en varios sitios), esto no es la fontana de Trevi y nadie va a pasar detrás de vosotros para recoger la monedita; además, ya os digo yo, por si acaso, que los deseos no se cumplen sólo por echar una moneda al agua. Cuando vayáis "al servicio" (atención, sobre todo chicas) no dejéis el kleenex tirado en cualquier parte, echadlo a la basura, que es bastante desagradable encontrarse este tipo de cosas en campos de lava, roquedales y similares; si es por una urgencia "mayor" y no podéis aguantaros, el sistema de la pala y el hoyo es la mejor opción. Respetad la fauna y la flora; no echéis de comer a los animales salvajes ni arranquéis plantas, etc. Y, por supuesto, llevaos toda la basura (y si es posible algo más) que vayáis generando durante el viaje.

Si finalmente decidís visitar Islandia, seréis unos privilegiados por haber estado en un lugar único.

Además, que queremos que todo siga limpio para cuando volvamos ;)

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