De Toulouse a Burdeos por el Canal lateral del Garona - Julio 2018 -



El canal lateral del Garona es un canal navegable de unos 190 km de longitud, que une Toulouse con Castets-en-Dorthe, cerca de Burdeos. Fue construido en el siglo XIX como prolongación del canal del Midi y el conjunto de ambos se conoce como canal de los Dos Mares (canal des Deux-Mers) que sirve de unión entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico ya que la parte final del río Garona, donde desemboca el canal lateral del Garona, es navegable.

Esta etapa cierra el recorrido completo del canal que dejamos pendiente en 2012: De Toulouse al Mediterráneo por el Canal del Midi.



Salimos de casa con las alforjas bien cargaditas...



...y pronto nos encontramos con esta imagen tan característica de la región tolosana, y que tan bien conocemos, sobre la orilla de nuestro querido canal.



Instalación artística sobre el canal





En Montech, final de la primera etapa, encontramos la "pendiente de agua", artefacto automotriz que se utilizaba para remontar barcos y evitar el paso de 5 esclusas ahorrando 45 minutos de navegación. Aunque la maquinaria está en su lugar original, el conjunto está hoy en desuso.





Acueducto sobre el río Tarn, en la localidad de Moissac...



...donde hacemos una breve parada. Aquí debajo la portada de la abadía de San Pedro.





La mayor parte de las casas de los antiguos controladores de las esclusas siguen ocupadas. Algunas siguen dando servicio al canal, otras han sido reconvertidas en albergues, restaurantes o cafeterías donde los ciclistas pueden parar a refrescarse... lo que no está nada mal en esta época veraniega ;)



El antiguo mercado, en la plaza de Valence-d'Agen




Seguimos pedaleando, disfrutando de algunas vistas increíbles :o





Agen, donde encontramos otro viaducto, enorme, sobre el río Garona.



La región de Agen es conocida por la producción de ciruelas pasas y ciruelas en general. El cultivo de frutales ocupa la mayor parte de sus terrenos agrícolas. Aquí debajo, una explotación de manzanos.



Llegamos a La Réole, donde dejamos el canal. Sólo quedan unos 10 km. hasta la desembocadura pero el trayecto planificado hace que tengamos que desviarnos. Pensamos que es una lástima y que desde este momento hasta el final del trayecto los paisajes ya no serán tan bonitos como hasta ahora.



El enorme puente colgante sobre el río Garona, en la localidad de La Réole.



A partir de ahora cambiamos de decorado, las orillas arboladas del canal dejan paso a los viñedos de la región de Burdeos. Los paisajes son igualmente bonitos, parece que nos habíamos equivocado al pensar lo contrario :)







Una última etapa sobre la vía verde, un carril bici de unos 55 km. que ha remplazado a una antigua vía de ferrocarril, nos lleva directamente hasta Burdeos.





...que ya conocemos y donde acaba este periplo.











Tenemos el culete dolorido, así que para la vuelta a casa nos ponemos las cosas un poco más fácil: ¡pasajeros al tren!




Seychelles - Mayo 2018 -

Andábamos desde hace tiempo con la idea de viajar a algún destino donde pudiéramos ver tortugas. Sobre todo por la época del año, el mejor sitio para cumplir este objetivo eran las islas Seychelles.

Parece que no nos hemos equivocado de destino ya que, además de haber visto tortugas de tierra y marinas, volvemos con las retinas cargadas de bellas imágenes. Lo más parecido al paraíso que hemos visto hasta ahora :)

Al poco de llegar, encontramos estas tortugas gigantes. Es una subespecie de la tortuga gigante de Aldabra que habita en el atolón que le da nombre, Aldabra, en el archipiélago de las Seychelles. De las gigantes de Seychelles sólo quedan unos pocos especímenes en cautividad por lo que es una de las más amenazadas del mundo.

Es una gozada acariciar la piel de estas abuelillas que, esperemos, seguirán por aquí cuando nosotros ya nos hayamos ido del todo :)







Antes de venir, uno piensa que tendrá que andar buscando en alguna de las islas del archipiélago esas playas de postal que sólo se ven en internet o en los fondos de pantalla del ordenador pero lo cierto es que todas las playas de este país son así de bonitas: arena casi blanca, agua de color turquesa, palmeras inclinadas sobre la playa... bueno, todas todas no pero casi :)







Uno de los grandes atractivos de este país es el buceo o, en nuestro caso, dado que no tenemos la certificación necesaria par bucear con equipo, el snorkeling, actividad que ya pudimos practicar en aguas tropicales en la isla de La Reunión. Gafas, aletas, snorkel y... ¡al agua! La cantidad y la variedad de peces en los arrecifes hacen de las Seychelles un destino ideal para el buceo. ¡Podríamos pasarnos el día entero a remojo!



Aquí debajo, un agujón que no nos quita ojo y que no nos deja acercarnos todo lo que quisiéramos. Cada vez que lo intentamos se nos escabulle.



Tras este chapuzón inicial, es el momento de descubrir algunas de las playas de la isla...





...y de disfrutar de su increíble belleza.



Como el agua está calentita, una puede bañarse hasta por la noche.



Seguimos disfrutando de la compañía de nuestras gigantes amigas :)





¡Para volver a zambullirnos en cuanto se nos presenta la ocasión!



Unos peces trompeta, que abundan en estas aguas.



Nos han explicado que el arrecife de coral está seriamente dañado por dos razones. Una es, o fue, el tsunami de 2004, que llegó con fuerza al archipiélago y barrió con gran parte de él. La otra, como no podía ser de otra manera, la subida de temperatura de las aguas debido al calentamiento global. El arrecife está bastante dañado, la gran parte de los corales sin vida...



...lo que no impide que el arrecife siga atrayendo numerosas especies de peces, como se puede ver aquí debajo. Los esfuerzos por recuperar el coral son importantes y los sitios donde está prohibido fondear o bucear son numerosos. Los locales nos explican que gracias a estos esfuerzos, se puede apreciar cierta mejoría en algunas de las islas.
Si esto está así de peces, ¡cómo estaría en su época de esplendor!



Por nuestra parte, seguimos disfrutando de los paseos en bici entre las palmeras y las plantaciones de vainilla...



...de las ricas frutas de las islas...



...y de la belleza de las cosas sencillas



Aquí, de visita en el mercado de pescado



Y uno de nuestros mejores amigos, que de tanto verlo y disfrutar de él, hasta acabamos poniéndole nombre: os presentamos a Severino.





El "coco de mer", endémico de la isla de Praslin, así llamado porque los antiguos navegantes lo encontraban habitualmente flotando sobre las aguas y no tenían muy claro de dónde procedía. Por su característica forma, también se conoce como coco "fesse", que en francés significa "nalga" o "glúteo", ya que recuerda las nalgas de una mujer. Es el fruto más grande que se conoce y pesa, por término medio, unos 20-25 kg.



Estábamos disfrutando de un paseo por otra de las majestuosas playas...



...y mirad con quién nos hemos encontrado. ¡Estas dos es que no paran!



Momento para una nueva zambullida...



...a veces una tiene la sensación de estar dentro de un acuario :o



Con alguna que otra sorpresilla que nos ha puesto la piel de gallina, como este tiburón de puntas negras que se paseaba tranquilamente por el fondo bajo nuestra mirada...



...pero también hemos podido disfrutar de alguna simpática visita como la de esta tortuga marina



¡Esto está muy bien, la verdad!



Además de la vida marina, en las Seychelles podemos encontrar un montón de animales más, algunos bastantes curiosos como estos enormes murciélagos frugívoros...



...y una extensa colección de bichejos varios, algunos de los cuáles ponen los pelos de punta.



Como siempre, va siendo hora de despedirse. No sin antes echar un último vistazo a estos sublimes paisajes, intentando grabar la imagen en nuestras memorias.







¡¡Hasta pronto!!


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