País Vasco francés - Agosto 2012 -

A pesar de que llevamos un montón de tiempo oyendo hablar de "el País Vasco francés", como en Francia no constituye una región administrativa, dábamos por sentado que las referencias a "lo vasco" aquí, eran sólo un intento de mantener viva una tradición e historia y que la región carecía de esa entidad tan característica que encontramos al otro lado de la frontera. Craso error: aquí los vascos son tan vascos como los del País Vasco español... o más, ¡ahí va la hosti, tú!
Nos hemos vistos sorprendidos, muy gratamente, por su tradición y cultura, arquitectura, gastronomía, etc.

Aquí van cuatro fotos.

Comenzamos la vista a la región por Saint-Jean-Pied-de-Port, San Juan Pie de Ultrapuertos, en la Baja Navarra, a muy poquitos kilómetros de la frontera. Localidad amurallada y último lugar de paso del Camino de Santiago en Francia antes de entrar a España por Roncesvalles. Cuenta con bastantes albergues y una gran tradición histórica de peregrinaje.









Una de las cosas que nos ha llamado bastante la atención del País Vasco francés es el interior de las iglesias, casi todas con galerías de madera superpuestas a lo largo de la nave principal. Aquí, la de Saint-Étienne-de-Baïgorry






Otra cosa curiosa son los frontones que, por cierto, hay en cada pueblo. En vez de tener dos paredes, como los que conocíamos, sólo cuentan con la pared frontal y la modalidad más practicada no es la pelota vasca, o pelota a mano, sino la cesta punta, que aquí es más conocida como chistera. Bueno, hay que reconocer que en esto de no jugar con la mano sí que se han ablandado un poco. Está claro que estos no son del mismo mismo Bilbao.

El frontón de Bidarray



Un buen plato de magret de pato, típico del suroeste de Francia





Espelette, que destaca por ser un centro de gran producción de pimientos, con denominación de origen propia





Y Ainhoa, de donde, por lo visto, viene el popular nombre vasco, en honor a su vírgen



Ya en la costa, llegamos a San Juan de Luz...





... y Bayona, con su catedral, su claustro-mercadillo







y sus bonitas y coloridas calles



... y ya que estábamos tan cerca, aunque no entraba en los planes, un paseíto por San Sebastián y unos buenos pintxos para acabar bien el fin de semana





Buen provecho y... agur!



Basilea - Julio 2012 -

De vuelta en Basilea. Una escapadilla para volver a pasear por las calles de esta interesante ciudad Suiza a orillas del Rin


El Spalentor, puerta medieval vestigio de la muralla fortificada que rodeaba la ciudad



Callejeando por Basel...



...llegamos hasta la catedral



Esta vez no hemos perdido la ocasión de subir hasta lo más alto de las torres desde donde hay una magnífica vista de la ciudad y los alrededores. Poco recomendable para personas con vértigo





La basílica de Santa Isabel



Un ejemplo de la arquitectura local



Con nuestra anfitriona, en Marktplatz, centro neurálgico de la ciudad, después de dar buena cuenta de un par de Rösti, uno de los platos locales más populares. Al fondo el vistoso ayuntamiento, de color rojo.




Esta mañana ha amanecido lloviendo pero como las previsiones del tiempo no eran malas nos hemos animado a hacer una caminata para visitar un par de castillos en la cercana localidad de Arlesheim.

¿Un basilisco?










Para acabar el día, visitamos el Goetheanum, una imponente mole de hormigón rodeada de un halo de misterio, que a primera vista da la impresión de ser el templo de alguna extraña secta. Después de buscar algo de información descubrimos que se trata de la sede de la Sociedad antropofísica universal y la Escuela libre de las ciencias del espíritu (cosa que no ayuda mucho, la verdad) fundada por Rudolf Steiner, filósofo austriaco.  En palabras de Steiner, la antroposofía es un sendero de conocimiento que quisiera conducir lo espiritual en el hombre a lo espiritual en el universo. Pueden ser antropósofos quienes sienten determinadas cuestiones sobre la esencia del hombre y del mundo como una necesidad tan vital como la que se siente cuando tenemos hambre y sed. Ahí queda eso





Nosotros volveremos a Basilea. Seguro.




De Toulouse al Mediterráneo por el Canal del Midi - Mayo 2012 -


El canal del Midi (canal del Mediodía) es un canal navegable de unos 240 km. que une el río Garona, en Toulouse, con el mar Mediterráneo. Forma junto al canal lateral del Garona (que une Toulouse y Burdeos) el llamado canal de los Dos Mares (canal des Deux-Mers) que comunica por vía fluvial el Atlántico al Mediterráneo.

(El recorrido completo del canal lo finalizaremos en julio de 2018: De Toulouse a Burdeos por el Canal lateral del Garona).



Maletas cargadas... ¿listos? ¡en marcha!



Y aprisa, que se nos echa la noche encima.



Tras una primera noche improvisada al borde del canal...



...seguimos ruta por la orilla del canal bajo la sombra de los plátanos.





Paso por Castelnaudary, país del Cassoulet (¡joer, qué bueno, para chuparse los dedos!)



Algunos de los paisajes del canal no tienen precio:





Una barcaza entrando en una de las numerosas esclusas que vamos encontrando por el camino. El canal, como la mayor parte de obras de ingeniería de este tipo, se construyó para transporte de mercancías. Con la llegada del ferrocarril y otros inventos "modernos" alternativos, el canal cayó en desuso y hoy día casi se usa de manera exclusiva para la navegación de ocio. Por otra parte, todas las esclusas del canal están en funcionamiento y es posible navegar del Atlántico hasta el Mediterráneo, pasando por Toulouse, lo que representa un ahorro de tiempo enorme si tenemos en cuenta que la única alternativa sería rodear la península Ibérica para unir los dos puntos.





Una pequeña pausa para reponer fuerzas.



Pasando por Carcasona, que ya hemos visitado... en diversas ocasiones.





...y seguimos ruta por el canal, disfrutando de sus paisajes...



...de su fauna...









...y de las curiosidades, como el estanque de Montady, cerca del Oppidum de Ensérune...



...o la esclusa óctuple (nueve puertas para ocho saltos de agua) de Fonséranes, en Béziers. Más vale no tener prisa para atravesar esta esclusa. Para que os hagáis una idea del tráfico en el canal, la esclusa de Fonséranes es cruzada por unos 10.000 barcos al año.



Al final del viaje nos espera la recompensa, un pequeño reposo para las piernas sobre la arena mediterránea :)